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miércoles, 8 de julio de 2015
La adicción como enfermedad
Uno de los
problemas más grandes en el estudio de la adicción, es de que a pesar de la
gran cantidad de información y estudios científicos de las últimas décadas,
todavía la población general persiste en cultivar ciertos mitos acerca de la
adicción, que dificultan su comprensión y tratamiento. Uno de esos mitos es de
que la adicción proviene de una falla moral o de una personalidad defectuosa, y
que esto es así porque el adicto es fundamentalmente "inmoral" o
"malo" y merece castigo.
Es comprensible que
las personas expuestas a la adicción de otros se impacten con el comportamiento
totalmente ilógico del adicto, especialmente si son testigos del deterioro
progresivo de un familiar o persona cercana afectivamente. Sin embargo, es
precisamente ese comportamiento distorsionado el que es sintomatológico de la
enfermedad de la adicción.
Los estudios más
recientes demuestran que el cerebro de las personas adictas es un cerebro que
ha cambiado neuroquímicamente. Ese cambio neuroquímico se manifiesta en una
alteración de los procesos cognitivos y de la conducta, especialmente de
aquellos patrones de conducta asociados con la búsqueda y consumo de drogas.
Las personas que han
desarrollado una adicción, tienen una química cerebral secuestrada que cada vez
hace más difícil que el enfermo controle su consumo de drogas. Por otro lado
este descontrol bioquímico se acompaña de una creciente defensividad
psicológica, que en cierta forma va despegando al adicto de la realidad que
esta viviendo, de manera selectiva. Este autoengaño produce una falta de
conciencia de las posibles consecuencias que volver a consumir traerá,
minimizando así los costos personales y sociales.
Estos cambios se
hacen de manera progresiva y selectiva, de modo que existen varias fases del
proceso adictivo y en casi todas las personas puede conservar su inteligencia y
la habilidad para funcionar excepto en asuntos relacionados con su consumo.
De este modo, la
compulsión o descontrol del consumo, se presenta cuando el adicto comienza a
ingerir la sustancia y produce una pérdida de control del consumo, lo que se
traduce en la ingestión de grandes cantidades de sustancias, inversión de mucho
tiempo y energía en el consumo y todas las consecuencias que esto genera en las
relaciones personales y las responsabilidades de la persona.
Esto no significa
que los adictos no sean responsables por lo que ellos hacen, sino que su
conducta adictiva es el reflejo de cambios patológicos en la bioquímica del
cerebro.
Estos cambios
bioquímicos son producidos por la estimulación del cerebro predispuesto
genéticamente del adicto, que genera una reacción exagerada al consumo y que
distorsiona el sistema neural de la recompensa y los instintos, por ende la
conducta.
La situación es
similar a la del paciente que sufre de diabetes mellitus, la cual se produce
por un desorden en el mecanismo de acción de la insulina y de la regulación de
la glucosa en el cuerpo.
Es interesante que
enfermedades tales como los desordenes cardíacos, son manejados con estrategias
integrales y un grado de comprensión que incluye la prevención, intervención y
tratamiento, de manera que a nadie se le ocurriría si quiera pensar que, un
paciente con un infarto, merece ser castigado por haber tenido tan poco cuidado
con su dieta, y menos sugerir de que no merece tratamiento.
Por otro lado,
condiciones tan estigmatizadas inicialmente, como el VIH y el SIDA, han sido
rápidamente entendidas y aceptadas como enfermedades tratables, y el estigma ha
quedado relegado a los obtusos que se empeñan en no entender la realidad en la
que viven.
La adicción es una
enfermedad que es tan antigua como el hombre mismo y la cantidad de personas
afectadas directa o indirectamente por esta enfermedad es mayúscula.
Los estudios
realizados confirman una predisposición genética, cambios Neuroquímicos
precisos, un curso y sintomatología predecibles y buena respuesta al
tratamiento.
De los grandes
pasos que se han dado en este sentido se incluyen la elaboración de los
criterios diagnósticos para dependencia química del DSM-IV e ICD-10, y el
establecimiento de la Medicina de la Adicción como una nueva especialidad
médica en 1987 por la Asociación Americana de Medicina de la Adicción (ASAM) y
la Asociación Americana de Medicina (AMA).
Aun así, los sistemas
de salud pública, continúan en negación, resistiéndose a ver la evidencia
científica actual, negándose a incluir en sus presupuestos los tratamientos
para los enfermos de adicción y sus familias.
En el tratamiento
de la adicción el concepto de enfermedad proviene de la evidencia clínica a lo
largo de décadas, de la investigación científica y de la correcta práctica
médica. Además resulta útil para lograr la autocomprensión que los pacientes
necesitan para poder recuperarse. Ayuda a eliminar el estigma asociado y se
abren las posibilidades de atención en salud para un problema que, sin duda, se
ha convertido en uno de los problemas de salud pública más importantes de este
siglo.
FUENTE:
Adicción/Sistemas Jóvenes/Gonzalo Aizpún
http://adiccion.sistemasjovenes.com.ar/enfermedad-adiccion.htm
Miedo a salir de casa (Ataque de Pánico)
"Salí a la calle, como cada día, para ir de compras. Entré en el supermercado, llené el carrito con lo que me interesaba y fui a pagar. En la caja había cola y comencé a experimentar como un ahogo, un nudo en el pecho y sudores fríos. Sudando, pagué y me marché a buscar a los niños al colegio. Por la calle sentía taquicardia y mareo con sólo pensar que podía caer al suelo fulminada en cualquier momento. Pensaba que me cogía un ataque al corazón o algo así. Fue terrible. Conseguí llegar a la escuela. Esperando a mis niños, me fui tranquilizando y se me pasó el malestar. Al llegar a casa, pensé en lo que me había pasado y quedé preocupada. A lo largo de los meses siguientes se fueron repitiendo estos episodios de malestar extremo una y otra vez: en el mercado, por la calle, al ir de compras, en el autobús e incluso en casa. De todas formas, la mayoría de las veces me encontraba mal fuera de casa o cuando cogía algún transporte. Fui cogiendo miedo a salir sola de casa. Si iba con mi marido o con alguno de mis hijos, aún podía soportarlo. Pero sola me fue cada vez más difícil salir, hasta que decidí no hacerlo ya que cada vez la pasaba peor. Tenía miedo a pasarla tan mal. Creía tener algún problema en el corazón".
Esta señora presenta una crisis de pánico. Según el psicólogo norteamericano David Barlow, el 35,9% de la población padece una o dos crisis de pánico anualmente parecidas a ésta. Si el miedo se generaliza a diversas situaciones y lugares, estas crisis derivan en una agorafobia.
Muchas personas, en algunos momentos de sus vidas, presentan este trastorno que les crea problemas o incluso las incapacita para salir de casa si no van acompañadas. Aun así, experimentan miedos, angustia en forma de taquicardias, sudoración y sensación de desmayarse o perder el control, e incluso sensación de muerte inminente. Ante esta situación, las personas que la padecen van limitando sus salidas por el miedo a tener miedo. Cuando visitan diferentes especialistas médicos se descarta totalmente algún problema físico. Y es que estas personas sanas físicamente, están padeciendo agorafobia, un trastorno psicológico que hace que el mero hecho de salir a la calle sea una montaña, ya que experimentan terror, angustia y un malestar total, tanto físico como psicológico.
Si no buscan una solución irán arrastrando esta sintomatología a lo largo de su vida, afianzando una personalidad fóbica que impedirá una vida normal y una buena calidad de vida. Así, un trastorno puntual en sus vidas puede transformarse en una ansiedad y un malestar crónico de larga duración si no acuden a un especialista.
Afortunadamente la psicología actual conoce y trata esta sintomatología de forma efectiva. La solución es enfrentarse al miedo mediante una práctica programada, es decir, aplicando sesiones de afrontamiento y analizando y estructurando las interpretaciones catastrofistas de las reacciones fisiológicas. Así, conseguiremos ir controlando el trastorno. Al final del tratamiento, el cliente habrá concluido una larga pesadilla y los objetivos de vivir sin angustia y aumentar nuestra calidad de vida se habrán cumplido.
De todas formas, y a pesar de que la información sobre las crisis de pánico y la agorafobia es cada vez mayor, aún hay gente que las padece que desconoce qué es lo que le pasa, colapsando servicios de urgencia o consultas de medicina general.
domingo, 5 de julio de 2015
EL TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO: 9 MITOS
En parte gracias a la televisión,
solemos relacionar al Trastorno por Estrés Postraumático con los veteranos de
guerra. Tal vez muchos de los que lean esto pueden recordar la escena de una película
o serie en la que el soldado vuelve a casa y tiene problemas para retomar su
vida con los recuerdos de todo lo vivido en la guerra. Pero ¿esto les pasa solo
a las personas que fueron a la guerra? ¿Cuáles son los síntomas? ¿Afecta a
todos o sólo a algunos? ¿Tiene tratamiento? Puedes encontrar respuesta a esos
interrogantes y enterarte de otros datos interesantes relacionados al TEPT en
este artículo.
Repasemos primero los síntomas:
Los criterios son sacados del DSM
V que considera que aplican para personas desde los 7 años en adelante:
Criterio A: Exposición
a muerte o amenaza de muerte, lesiones severas o violencia sexual en una (o
más) de las siguientes formas:
- Experimentación directa del/los evento/s
traumático/s.
- Ser testigo del/los evento/s mientras le ocurren a
otro.
- Enterarse de que el/los evento/s traumático/s le
pasaron a un familiar o amigo cercano. En caso de muerte o amenaza de
muerte a un familiar o amigo cercano, los eventos tienen que ser violentos
o accidentales.
- Experimentar exposición repetida o extrema a
detalles aversivos del/los evento/s traumático/s
El riesgo de padecerlo depende
en parte en una combinación de factores de riesgo y factores de resiliencia
Criterio B: Presencia
de uno (o más) de los siguientes síntomas intrusivos asociados con el/los
evento/s traumático/s, que comienzan luego de que el/los evento/s traumático/s
ocurrieron:
- Recuerdos estresantes recurrentes, involuntarios e
intrusivos del/los evento/s traumático/s (en niños pueden haber juegos
cuyo tema recurrente sea el evento traumático).
- Sueños estresantes recurrentes, cuyo tema sea
el/los evento/s traumático/s (en niños pueden darse sueños que los
atemoricen pero sin contenido reconocible).
- Reacciones disociativas (flashbacks por ejemplo),
en las que el individuo actúa como si el evento traumático estuviera
re-ocurriendo (la expresión más extrema es la pérdida de conciencia del
ambiente que lo rodea).
- Estrés intenso o prolongado al ser expuestos a
señales internas o externas que simbolicen o guarden similitud con algún aspecto
del evento.
- Marcadas reacciones fisiológicas al ser expuestos a
señales internas o externas que simbolicen o guarden similitud con algún
aspecto del evento.
Criterio C: Evitación
persistente de estímulos asociados con el evento traumático, comenzando luego
de que se da el mismo, evidenciado por la presencia de uno o ambos los
siguientes:
- Evitación o esfuerzo por evitar recuerdos,
pensamientos o sentimientos estresantes asociados cercanamente al evento
traumático.
- Evitación o esfuerzos por evitar recordatorios
externos (objetos, actividades, conversaciones, personas, etc.) que evocan
pensamientos, recuerdos o sentimientos estresantes relacionados al evento.
Criterio D: Alteraciones
negativas cognitivas y del estado de ánimo asociadas al suceso(s) traumático(s),
que comienzan o empeoran después del suceso(s) traumático(s), como se pone de
manifiesto por dos (o más) de las características siguientes:
1. Incapacidad de recordar un
aspecto importante del suceso(s) traumático(s) (debido típicamente a amnesia
disociativa y no a otros factores como una lesión cerebral, alcohol o drogas).
2. Creencias o expectativas
negativas persistentes y exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo (p.
ej., “Estoy mal,” “No puedo confiar en nadie,” “El mundo es muy peligroso,”
“Tengo los nervios destrozados”).
3. Percepción distorsionada
persistente de la causa o las consecuencias del suceso(s) traumático(s) que
hace que el individuo se acuse a sí mismo o a los demás.
4. Estado emocional negativo
persistente (p. ej., miedo, terror, enfado, culpa o vergüenza).
5. Disminución importante del
interés o la participación en actividades significativas.
6. Sentimiento de desapego o
extrañamiento de los demás.
7. Incapacidad persistente de
experimentar emociones positivas (p. ej., felicidad, satisfacción o
sentimientos amorosos).
Criterio E: Alteración
importante de la alerta y reactividad asociada al suceso(s) traumático(s), que
comienza o empeora después del suceso(s) traumático(s), como se pone de
manifiesto por dos (o más) de las características siguientes:
1. Comportamiento irritable y
arrebatos de furia (con poca o ninguna provocación) que se expresan típicamente
como agresión verbal o física contra personas u objetos.
2. Comportamiento imprudente o
autodestructivo.
3. Hipervigilancia.
4. Respuesta de sobresalto
exagerada.
5. Problemas de concentración.
6. Alteración del sueño (p. ej.,
dificultad para conciliar o continuar el sueño, o sueño inquieto).
Los eventos traumáticos pueden
cambiar el funcionamiento cerebral
Criterio F: La
duración de la alteración (Criterios B, C, D y E) es superior a un mes.
Criterio G: La
alteración causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social,
laboral u otras áreas importantes del funcionamiento del sujeto.
Criterio H: La
alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p.
ej., medicamento, alcohol) o a otra afección médica.
1° Mito: El TEPT solo afecta a
las personas que son débiles
No es cuestión de fortaleza o
aguante emocional. Hay un número de factores que juegan un rol con respecto a
si una persona que pasó por un trauma desarrollará o no dicho trastorno. El
riesgo de padecerlo depende en parte en una combinación de factores de riesgo y
factores de resiliencia.
Entre los factores de riesgo
podemos encontrar tener historia de enfermedad mental y no hablar con nadie
sobre el trauma ni buscar apoyo.
Por otro lado, factores de
resiliencia que sirven como elementos protectores son: buscar apoyo de amigos o
familiares luego del trauma, aprender a afrontar de forma saludable, unirse a
un grupo de apoyo y sentirse bien sobre la propia reacción al trauma.
2° Mito: El TEPT causa
conductas violentas.
La mayoría de las personas con
TEPT no son peligrosas. Investigaciones muestran
que cuando los factores de riesgo correlacionados con TEPT se toman en cuenta,
la asociación entre el mismo y las conductas violentas cae significativamente.
Hay una amplia variedad de factores de riesgo, como abuso de alcohol, drogas y
otros trastornos psiquiátricos que juegan roles claves en la relación entre el
TEPT y las conductas violentas.
Los síntomas del TEPT pueden
ir y venir y variar en intensidad con el tiempo
3° Mito: El TEPT solo está en
la cabeza de la persona.
Los eventos traumáticos pueden
cambiar el funcionamiento cerebral. El TEPT lleva a cambios medibles a nivel
cerebral y corporal luego de que una persona ha sido expuesta a un trauma.
Investigadores han encontrado
que tres áreas del
cerebro son diferentes en pacientes con TEPT: el hipocampo, la
amígdala y la corteza medial prefrontal. La amígdala es donde se encuentran las
emociones y las reacciones entre sí, y en las personas con TEPT, tiende a
sobre-reaccionar a cosas que tienen que ver con el trauma. Con respecto al
hipocampo (que controla las emociones), investigaciones muestran que los
flashbacks que presenta un paciente con TEPT pueden deberse a fallas en el cerebro
al tratar de controlar reacciones de estrés relacionadas al trauma
4° Mito: El TEPT no es
tratable
En verdad es muy tratable,
incluso si no es completamente curable en todos. Este trastorno es
frecuentemente tratado con drogas, Terapia Conductual y otros abordajes.
Muchas formas de counseling han
probado ser efectivas en tratar el TEPT, incluyendo la terapia de exposición y
la terapia conductual. La FDA (Food and Drug Administration o
Administración de Drogas y Alimentos) ha aprobado dos medicamentos para tratar
el trastorno: sertralina y paroxetina. Ambos son antidepresivo y pueden ayudar
a controlar síntomas emocionales del TEPT como la tristeza, la ira y la ansiedad.
Hay evidencias de que la meditación puede
ayudar a individuos con TEPT también. Los tratamientos son diferentes para cada
persona y a veces se necesita probar varias combinaciones de tratamientos para
ver qué funciona.
5° Mito: Los síntomas del TEPT
desaparecen cuando la persona se cura del trauma
Los síntomas del TEPT pueden ir y
venir y variar en intensidad con el tiempo. El estrés puede exacerbar los
síntomas de una persona con TEPT.
Cosas que le recuerden al trauma,
incluso luego de pasados muchos años puede hacer que resurjan síntomas que
llevan dormidos mucho tiempo.
Re-experimentar el trauma es
común en personas con TEPT. Pueden experimentar las mismas emociones o incluso
sensaciones físicas que los acompañaron el trauma. No es posible para ellos
controlar la re-experimentación del trauma.
6° Mito: Las personas empiezan
a sufrir síntomas de TEP justo después del trauma
Los síntomas suelen
aparecer en
los primeros meses luego de un evento traumático, pero a veces pueden
hacerlo años después.
Muchas personas con TEPT vuelven
a experimentar el trauma a través de pesadillas, flashbacks o pensamientos de
miedo o enojo. Pueden hacer un esfuerzo por evitar cualquier cosa que dispare
esos sentimientos recurrentes de trauma, sentirse alienadas o perder interés en
cosas que antes si les interesaban, volverse más agresivos, autodestructivos o
hipervigilantes. Se diagnostica TEPT cuando múltiples síntomas han durado por
más de un mes.
El TEPT es una condición que
afecta a las personas que han pasado por traumas significativos
7° Mito: Todos tienen alguna
clase de TEPT
Ciertamente la mayoría de las
personas pasará por alguna clase de trauma en sus vidas. Cerca del 60% de los
hombres y el 50% de las mujeres experimentará al menos un trauma en sus vidas.
Pero un porcentaje más pequeño es el que realmente desarrolla TEPT (10% de las mujeres
y 4% de los hombres).
Las personas que experimentan un
trauma pero no desarrollan un TEPT, pueden desarrollar sin embargo un síntoma
de esta condición. Pero la APA tiene una idea estricta sobre lo que califica
como TEPT. Para ser diagnosticado con dicho trastorno, un individuo debe
manifestar una combinación de los síntomas que deben durar por más de un mes.
Así que, aunque es común experimentar un trauma es relativamente raro
desarrollar un TEPT.
8° Mito: TEPT solo afecta a
los veteranos de guerra
El TEPT es una condición que
afecta a las personas que han pasado por traumas significativos. Los humanos
han sido perseguidos por los traumas por mucho tiempo, pero el Trastorno por
Estrés Postraumático no se oficializó como diagnóstico hasta el año 1980. Los
soldados que combatieron en la Guerra Civil en Estados Unidos, en quienes era
común observar lo que hoy conocemos como ansiedad y ataques de pánico (síntomas
de TEPT) eran diagnosticados con “corazones irritables”. Las tropas en la
Primer Guerra Mundial tenían “neurosis de guerra” o “fatiga de combate”. No fue
hasta que los soldados volvían de Vietnam exhibiendo síntomas de la condición
en masa, que se agregó al TEPT en el DSM.
La percepción del trastorno
siempre ha sido centrada en soldados, pero cualquier persona puede desarrollar
un TEPT. Ya sea por haber vivido un combate, abuso infantil, violaciones o un
accidente de auto. Sin embargo, la mayoría de las personas que experimentan
alguna clase de estrés significativo no desarrollan TEPT. Las mujeres tienen más del doble de
probabilidades de desarrollar TEP que los hombres; el 10% de las mujeres y
el 4% de los hombres lo tienen en algún punto de sus vidas
9° Mito: No es una herida, así
que no requiere atención médica
El trauma puede causar daños
físicos, pero no siempre lo hace. No es necesario que estés físicamente
lastimado o herido para desarrollar un TEPT.
Incluso aunque no haya una herida
física, el TEPT es signo de una lesión que generalmente requiere atención
profesional. Algunos síntomas pueden ser agudos y desaparecer rápidamente sin
ayuda de un profesional. Pero muchas personas con TEPT encuentran que su vida
ha sido desbaratada por los síntomas y requieren ayuda de profesionales de la salud.
Para superar el trastorno y recuperar el control sobre sus vidas, estos
individuos generalmente necesitan tiempo, apoyo y tratamiento dirigido.
Fuente:
Vox
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Washington, DC
Vox
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Washington, DC
sábado, 20 de junio de 2015
¿Que es el síndrome de la abuela esclava?
El síndrome de la abuela esclava, es una enfermedad grave, que afecta a
mujeres maduras sometidas a una sobrecarga FISICA y EMOCIONAL y que origina
graves y progresivos desequilibrios, tanto somáticos como psíquicos;
Manifestaciones físicas
Manifestaciones
emocionales
Es un fenómeno
muy frecuente en nuestra sociedad y además esta reconocido por O.M.S como MALOS
TRATOS hacia la MUJER.
La
importancia de este síndrome radica; puede llegar a ser potencialmente mortal.,
el altísimo grado de sufrimiento que provoca y el gran deterioro de la calidad
de vida de la propia afectada y de su entorno familiar.
Entre los factores que predisponen a padecer este
síndrome, podemos resaltar los siguientes:
El perfil
psicológico y social de las mujeres que padecen o pueden
padecer este síndrome, destacamos:
Estamos frente a un problema con un
difícil diagnostico, debido a que la paciente suele negar que está sometida a
estrés por razones familiares o culturales, aunque sabe que tiene demasiadas
responsabilidades cree que puede con todo y piensa que su malestar se debe a
otra cosa.
El tratamiento de esta enfermedad
consiste en; liberar a la abuela de cargas, buscar el equilibrio entre sus
capacidades y responsabilidades, cariño y comprensión
familiar. Y además ayudar a estas mujeres a reconocer sus límites,
tanto físicos como emocionales.
1. ¿A quién se recurre
para cuidar a los niños?
La delegación del cuidado de los hijos en
otra mujer de la familia, que suele ser la abuela materna, es una de las
estrategias de compatibilización familia-empleo más utilizadas.
¿Como se delega en las
abuelas?
Ocasionalmente: cuando hay que dejar a los hijos de forma puntual,
esta situación no genera grandes problemas.
Sistemáticamente: la abuela es la principal responsable del cuidado de
los nietos, esta situación genera estrés y sobrecarga, y es la que puede
originar que las abuelas empiecen a padecer este síndrome.
¿Por que se delega en las abuelas de forma sistemática?
- No contar con recursos económicos para niñera o guardería.
- Porque existen lazos afectivos.
- Por comodidad.
- Porque es gratis.
- No contar con recursos económicos para niñera o guardería.
- Porque existen lazos afectivos.
- Por comodidad.
- Porque es gratis.
2.
La abuela también tiene estrés.
El estrés y la abuela.
Como es bien sabido, el
estrés no es exclusivo de determinadas profesiones. Situaciones donde las
responsabilidades superan las capacidades, originan estrés (muchas abuelas se
encuentran en esta situación).
De entre todos los posibles factores que
afectan en el origen de situaciones de estrés, los “microeventos” o sucesos
vitales menores, que son los pequeños problemas y contrariedades que ocurren
cotidianamente y las situaciones repetitivas a lo largo del tiempo. Ocasionan
situaciones indeseables, estresantes
¿Como respondemos ante situaciones de estrés?
Respuestas físicas
- Pulso rápido, aumento de la sudoración...
- Estomago contraído, dientes apretados, respiración entrecortada y
rápida..
- Brazos y piernas en tensión..
- Incapacidad para estar quieto..
Respuestas psíquicas
- Incapacidad para concentrarse, dificultad para tomar decisiones.
- Pérdida de la confianza en uno mismo, preocupaciones y ansiedad,
miedo irracional o pánico.
- Irritabilidad o tendencia a ponerse colérico.
- Anhelos insaciables.
Respuestas de conducta
- Aumento en el empleo de los medicamentos...
- Tics nerviosos o manías, agresividad.
- Distracción, proclividad a los accidentes.
- Comer en exceso o falta de apetito...
- Insomnio...
Consecuencias del estrés
- Cansancio emocional: sentimientos de agotamiento.
- Despersonalización: actitud fría y distante (encerrarse en sí misma, mal carácter..).
- Baja realización personal: insatisfacción y descenso del autoestima.
- Cansancio emocional: sentimientos de agotamiento.
- Despersonalización: actitud fría y distante (encerrarse en sí misma, mal carácter..).
- Baja realización personal: insatisfacción y descenso del autoestima.
Cualquier persona que este sometida a
situaciones de estrés, puede padecer estas consecuencias, y por supuesto las
abuelas sometidas a sobrecarga también, de ahí los síntomas que se manifiestan
en esta enfermedad.
jueves, 16 de abril de 2015
8 CONSEJOS PARA APRENDER A CONTROLAR TU ESTRÉS
Son muchas las situaciones que pueden
hacernos perder el control, en especial, si estas se mantienen en el tiempo,
pues en ese caso el estrés acumulado terminará por generar sensaciones
y/o emociones de carácter negativo y perjudicial para nosotros.
Estrés, consejos para combatirlo
A continuación te damos unos consejos
que te ayudarán a manejar el estrés:
- Averigua qué es lo que suele estresarte, de esta manera cuando
tengas claro todas las situaciones generadoras del estrés ya sabrás que
las mismas podrán funcionar como señal de alarma para que
te prepares ante ellas, es decir, para que busques alternativas de
actuación antes de perder el control de la situación.
- Valora el nivel de exigencia que presentas ante las
distintas actividades de tu vida. En ocasiones el ser menos exigente
permitiéndote flexibilizar los plazos de tiempo o las formas de llevar a
cabo las cosas, te permitirá asumir las responsabilidades de una forma más
tranquila. Considerar cada día lo que debes hacer y exigirte el llevarlas
a cabo con niveles altos o metas poco realistas terminará, en muchos
casos, teniendo sobre ti mismo sensaciones de frustración o incapacidad.
- Aprende a resolver tus problemas del presente sin pensar, de forma
frecuente, en el futuro. Muchas personas dedican gran parte de su día a
tener en cuenta problemas no reales que aún no han sucedido e, incluso, a
situaciones hipotéticas para las cuáles no tenemos evidencias de que
lleguen a suceder. El desgaste que supone pensar de esta manera termina
por generar un estado de estrés continuo.
- Delega responsabilidades, aunque en ocasiones sea
difícil. Es importante compartir tareas con todos los miembros de la
familia pues el día a día conlleva una gran carga de actividades que
terminan por agotar a quién decide asumirlas en su integridad. Muchas
veces, el saber que las haremos con mayor rapidez o mejor que el otro,
hace que las mismas sean resueltas por una única persona, no permitiendo
al otro que las asuma o les dé continuidad a las mismas.
- Es importante buscar un espacio en el
día de descanso donde puedas relajarte o dedicarte a tus hobbies o
cualquier otra situación placentera que te permita desconectar de tus
tareas diarias. Si al final de la semana consideras que solo vives para
trabajar o para otras obligaciones, es probable que generes pensamientos
pesimistas y negativos sobre tu situación pudiendo llevarte a situaciones
de tristeza, ansiedad o desesperanza.
- En ocasiones existen situaciones
estresantes y negativas difíciles de manejar, porque las alternativas
de resolución de la misma son escasas. En estos casos, nos puede ayudar pequeños
cambios en la interpretación de lo que nos sucede y en el modo en
cómo afrontarlas, así como la aceptación de ese malestar. Todo ello puede
permitirnos posicionarnos de mejor manera ante la situación conflicto.
- Sustituye tus pensamientos negativos por otros
alternativos más positivos y adaptativos. Los pensamientos negativos generan
emociones negativas, por ello debemos ser conscientes de la calidad de
nuestros pensamientos y las consecuencias que estos conllevan.
- Mantener hábitos saludables con la comida,
deporte, horas de sueño, etc.
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